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La CEMU y "El Pera" Durante

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Ciudadescuela

El 3 de agosto de 1980 será un día clave en el devenir de mi historia.

Ese día mis padres me llevaron a la Ciudadescuela Muchachos CEMU, es el día en el que mi vida sufre un giro de 180 grados. Quizás sea mi segunda fecha de nacimiento. Aunque nadie pueda saber que hubiera pasado si no me hubieran llevado a la CEMU, ese día me marcará para siempre.

Yo llegaba un poco receloso, pensaba que sería como los centros que estuve anteriormente. Largos pasillos, habitaciones frías y estrechas y educadores bordes.

En realidad pensaba fugarme a la mínima oportunidad. Pero mi primera entrevista con el Director de la CEMU hizo que me lo pensara mejor y les dí una oportunidad. Ese Director era Alberto Muñiz, al que llamaban Tío Alberto, no se muy bien si me comió el coco o me lo pintó tan bonito que decidí probar. Me contó una historia que no se lo creía ni él; que si en la CEMU los niños mandan, que si los niños se organizan sus excursiones, que si los niños son libres y pueden salir a la calle, que si los niños eligen a sus gobernantes, que si…

Y ese rollo me “moló”. Quería saber si era verdad. Le dí dos semanas, era suficiente tiempo para saber si todo eso que contaba el tal Tío Alberto era o no verdad. Y aquí sigo. Ósea era verdad de la buena. Era de ley.

Pero para llegar hasta aquí pasaron muchas cosas.

Me acuerdo de los primeros compañeros que tuve y que me recibieron muy bien. Kiko, Josito, “el Mongo”, Walter, y unos aspirantes a educadores Pepe, Ana y Pedro

Unos dormían en Benposta 1 que estaba en la Plaza de los Mártires, allí empecé yo.

Otros lo hacían en Benposta 2, en los bajos de un edificio de pisos y los mayores en Benposta 3, lo que llamaban La Finca, en una casita baja con tejado verde y con caballos.

Mi adaptación no fue fácil. A pesar de que el centro era diferente a los otros y que los veteranos no te hacían la vida imposible yo venía con consignas de la calle y tenía que hacerme respetar.

Tuve la suerte de que el Tío Alberto solía ir en Septiembre a Benidorm de vacaciones y ese año como a todos los nuevos me tocaba ir con él. Recuerdo especialmente las tardes que pasábamos en la pista de kart, eso me hizo mucho más fácil todo. Yo me portaba bien y a cambio tenía la posibilidad de demostrar mis conocimientos con un volante en las manos. Eso era lo mío, para eso había venido yo al mundo. Todos se quedaron locos viéndome conducir, mis carreras con los guiris fueron sonadas en todo Benidorm. En la pista no tenía rivales. Bueno ahora puedo decir que el único que me ganaba era el tío Alberto, pero no me ganaba, me dejaba ganar para que no se mosqueara.

Hasta que se completó mi adaptación y decidí que la CEMU era el lugar donde quería vivir.

Llegó el momento que fui Delegado de Orden Público siendo Alcalde el Peli. Además era Delegado de Actividades Recreativas. Compramos unos karts, unas vespinos unas bicicletas y patines y monté una buena. Se trataba de alquilar las máquinas para con ese dinero poder ir arreglando las averías y comprar otras. Yo mismo me encarga de arreglarlas, la calle me ayudó a eso. Era la forma de consumir la adrenalina que me sobraba, yo tenía que probar todas cosas, sobre todo los vespinos y los karts, y me dedicaba a hacer exhibiciones por las calles y plazas de la CEMU, curva a la izquierda y curva a la derecha, derrape por aquí y trompo por allá. Qué bien lo pasábamos y cuanto bien hizo esta delegación a mí y a los de mi generación.

Pero como a mí lo que verdaderamente me gustaba era controlar todas las situaciones, decidí presentarme a Alcalde. Tuve que hacer algunos trucos para ganarme el voto de la gente, pero funcionó. Hasta en el papel higiénico pedía el voto.

Como premio a mi comportamiento recuerdo muy gratamente que fui de viaje a Italia, donde celebraban el Centenario de Pinocho. Fuimos Kiko y yo y visitamos Pisa y Roma. Fuimos en un encuentro internacional y representábamos a España y como no a la CEMU.

Durante un mes de agosto tuve una buena movida con Alberto por culpa de mi comportamiento, yo esperaba una buena bronca, pero no llegaba, entonces me dio por pensar que el tío Alberto pasaba de mí y para llamar su atención decidí celebrar por todo lo alto las fiestas patronales de Leganés. Estuve varios días sin aparecer por la CEMU, empalmaba la noche y el día, entonces estaba muy de moda ir a los encierros y yo iba en muy malas condiciones. Un torito de 600 Kg se dio cuenta y me la lió buena. Me pegó una buena paliza y me alcanzó la femoral (tengo pruebas) de la pierna izquierda. Una moneda de 50 pesetas con la cara del Rey evitó una desgracia.

Y luego me fui a la puta mili. Que en Medina Del Campo (Valladolid) hacía frío ya me lo habían dicho pero comprobarlo es muy fuerte. Hasta el que el capellán del cuartel intercedió por mi pasé más tiempo en el calabozo que haciendo instrucción. Un cabo veterano seguro que se acuerda bien del Pera. Quiso abusar de un compañero recluta y le solté un viaje que le mandé al hospital dos semanas, el doble de tiempo me costó a mi entrar en el calabozo.

De vuelta a casa.

Mi objetivo era competir en circuitos de velocidad. De la mano de Fernando y Manolo Gómez-Blanco, de Luis Pérez-Sala y de Luís Villamil conocí el Jarama. Me acuerdo del primer día que fuimos con un Renault 11 Turbo del Tío Alberto, le dejamos sin frenos y sin neumáticos. En 1988 fui Subcampeón de España de la Copa Renault Iniciación y el siguiente Campeón de España. Disfruté de lo lindo, deje el pabellón donde El Pera lo tenía que dejar y los preparadores, patrocinadores se fijaron en mi. Luego hice un par de temporadas de Formula Renault, pero no tenía coche y los resultados no fueron muy buenos pero aprendí lo que no está escrito al sufrir y sufrir no poder demostrar mí autentica valía.

Otro recuerdo imborrable que tengo es mi primer Gran Premio de Formula 1 en Jerez de la Frontera. En la Nissan Vanette de la CEMU Tío Alberto, Pepe Pasamar, Secretario General de la CEMU, Juan José Ruiz Pertegal “Chiqui”, Miguel Nora Quivira y servidor nos fuimos un fin de semana. Nos colamos en el paddock, toqué el Ferrari de Massell y el Jhon Player Special de Ayrton Senna y me fotografié con algunos pilotos. Lo pasamos genial, salvo que en el viaje de ida tuvimos que socorrer a unos jóvenes que querían llegar antes de tiempo y se quedaron debajo de un camión dando por teminada sus vidas. Solo el tío Alberto y yo fuimos capaces de socorrer dicho desastre y tanta sangre vertida inútilmente.

El 19 de julio de 1991 organizamos, Jaime Gómez Blaya, José Luis López Manso, Pepe Pasamar y algunos más, un concierto a beneficio de la CEMU. Ojo al cartel Miguel Bosé, Hombres G, Toreros Muertos (Reencuentro excepcional), Coque de Los Ronaldos y unos desconocidos en aquel momento que eran Ketama. Tengo que admitir que el resultado fue un fracaso por culpa de un tipo que nos iba a hacer gratis los carteles y nos dejó “tirados”.

Empezaba a tener contactos…

 

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